LA JUDERÍA
La Hoz de la Vieja
En La Hoz de la Vieja, la zona conocida popularmente como 'La Judería' se aplica tradicionalmente a un conjunto de calles situadas a espaldas del Ayuntamiento. Esta área, incluye las calles Cabañero, Mesón y parte de Cantón.
historia judía en aragón
La presencia judía en España se remonta a las primeras comunidades asentadas en la costa mediterránea tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d.C. Aunque existen leyendas de asentamientos anteriores, los datos documentados, como los cánones del Concilio de Elvira (c. 304 d.C.), confirman una población judía ya numerosa y organizada legalmente en "aljamas" en esa época, dedicada principalmente a la agricultura.
Su importancia creció significativamente tras la invasión árabe del 711 d.C., superando progresivamente su situación inicial de inferioridad jurídica y religiosa. Con el tiempo, los judíos alcanzaron puestos clave en la administración estatal española, sirviendo como tesoreros o médicos privados de los reyes.
Su presencia fue especialmente relevante en la Corona de Aragón, que se enriqueció culturalmente con su legado (juderías, sinagogas y baños). En el momento de la expulsión en 1492, se estima su población en más de 25.000 personas en la Corona de Aragón. Las juderías más importantes se ubicaron en ciudades como Zaragoza, Calatayud, Tarazona, Huesca, Teruel y Alcañiz, existiendo también comunidades más pequeñas en localidades como La Hoz de la Vieja.
la judería en la hoz de la vieja
Actualmente, se están llevando a cabo trabajos de investigación con el fin de encontrar evidencias físicas de la antigua Aljama de la Hoz de la Vieja.
Debido a la quema del Archivo Municipal a inicios de la Guerra Civil, el Ayuntamiento no conserva documentos directos sobre su antigua comunidad judía. No obstante, el rastro del pasado sobrevive gracias a la investigación histórica. En las comunidades judías de Aragón, los historiadores incluyen "La Hoz", en el mapa de Juderías y Aljamas de la Corona de Aragón.
La aljama constituye una corporación autónoma, con sus propias instituciones religiosas, jurídicas, administrativas y económicas, similares al concejo medieval. Para que pueda constituirse se precisa un quorum de diez cabezas de familia o varones mayores de edad —minyan— que comporta la edificación de una sinagoga.
Existe una disparidad de criterios significativa sobre si “La Hoz” puede considerarse una judería en sentido estricto. Algunos argumentan que, aun teniendo su propia institución religiosa y económica, esta carecía de la estructura administrativa y jurídica de una aljama formal. Sin embargo, este planteamiento resulta paradójico si se compara con casos como Oliete, que con tan solo doce familias sí disponía de dicha estructura. La Hoz, con veintiuna familias. una comunidad que duplicaba a la vecina y superaba ampliamente los requisitos demográficos, posiblemente no obtuvo los privilegios reales o señoriales específicos que otorgaban la potestad formal de constituirse como aljama.
Los registros de censos históricos muestran una pérdida demográfica significativa tras el Edicto de Expulsión de 1492. Entre 1489 y 1491, La Hoz de la Vieja censaba 79 fuegos, cifra que descendió a 58 fuegos en 1495, lo que representa la pérdida de unas 21 familias (más de un centenar de habitantes), un indicio del impacto de la expulsión en la comunidad local.
Impacto del Edicto de Expulsión de 1492 en las aldeas de la Comarca
En la Judería de la localidad se conserva un edificio singular que llama la atención. Se trata de una construcción, con dos puertas de acceso rematadas en medio arco, que presenta una configuración arquitectónica usada en las sinagogas. Podría ser una hipótesis de que este edificio pudiera haber funcionado originalmente como una antigua sinagoga. La propiedad fue reconvertida en un convento, como atestigua la gran cruz visible en su fachada y actualmente se divide en dos viviendas.
Una práctica habitual tras la expulsión era que los espacios sagrados del judaísmo fueran transformados y cristianizados. Para este propósito, era frecuente convertir las sinagogas en iglesias o conventos, e instalar prominentemente una cruz en el lugar, como es el caso. Topónimos como 'Las Cruces' o 'Calle de las Cruces' en antiguos barrios judíos suelen ser un indicio de esta re-significación religiosa del espacio, buscando borrar la identidad judía del lugar de culto.
El interior de los inmuebles refuerza esta teoría: en un pasado fue un solo edificio y se caracteriza por la presencia de grandes vigas de madera y acabados constructivos y materiales que difieren notablemente de los utilizados tradicionalmente en otras edificaciones de La Hoz de la Vieja.
El subsuelo de 'La Judería' refleja este pasado medieval, albergando una red de túneles que recorren el perímetro del antiguo barrio. Estas estructuras subterráneas se caracterizan por su singular construcción, que incluye el uso de arcos apuntados. Este se sitúa a unos 5 metros de profundidad bajo la Calle Cabañero.
Actualmente, solo unas pocas zonas son visitables. La mayoría de los túneles tienen accesos privados desde las propias viviendas del barrio, aunque existe al menos dos entradas exteriores documentadas en la calle Cabañero y Cantón.
Originalmente, muchos de estos pasajes fueron tapiados y reconvertidos en bodegas domésticas. Desafortunadamente, algunos tramos se han perdido con el tiempo, ya sea por convertirse en escombreras o por los daños causados por la instalación de nuevas canalizaciones y sistemas de desagüe modernos.
En otros municipios, las aljamas de judíos pasaron a llamarse 'Barrio Verde' tras la expulsión. Aunque La Hoz de la Vieja cuenta hoy día con un 'Barrio Verde', los datos indican que esta zona edificada no existía en el siglo XV.