tiponIMIA de la hoz de la vieja

La Hoz de la Vieja

Sello del consejo de la Hoz de la Vieja del 27 de febrero de 1438. "+SIGILLO DE LA FOZ DE LA VIEIA".

La evolución toponímica de La Hoz de la Vieja ha sido objeto de diversas interpretaciones durante años. Sin embargo, un análisis riguroso de la documentación histórica disponible, cotejada con los registros conservados en los archivos de la Corona de Aragón, nos permite ofrecer una explicación fiable sobre la etimología del nombre y su transformación a lo largo del tiempo.

Empecemos analizando su nombre actual "Hoz de la Vieja", se compone de dos elementos principales. Por un lado, tenemos «La Hoz», un sustantivo común que constituye el núcleo del nombre y por otro lado, «La Vieja» funciona también como un sustantivo común que actúa como complemento del nombre, cuya función es especificar o diferenciar el tipo de Hoz a la que se refiere.

Una vez analizada la estructura gramatical del nombre, podemos examinar el origen etimológico de sus componentes. A continuación se analiza la evolución del núcleo y el complemento hasta hoy día.

la hoz

El término «Hoz» proviene del vocablo latín faux, faucis, que significa originalmente garganta, boca o desfiladero. Se utilizaba para describir un valle estrecho y profundo excavado por un río. Fonéticamente, la palabra Faux evolucionó a lo largo de los siglos a Foz.

En los primeros documentos históricos, la aldea de La Foz de la Vieja aparece mencionada únicamente por su nombre principal, como «Foz», sin incluir el complemento «La Vieja» ni sus variantes en otras lenguas romances («Viexa», «Viella», «Villa»). Este sustantivo complementario no aparece hasta el siglo XII o XIII.

La evolución histórica de la f- latina a la h- muda del español moderno: el sonido comenzó a aspirarse (/h/) en el norte peninsular y se expandió hacia el sur en periodo de la reconquista. A pesar de esta pronunciación, se siguió escribiendo con "f-" hasta el siglo XVI, momento en que se generalizó la escritura con "h-". Los primeros registros escritos que documentan esta evolución fonética proceden de documentos de la antigua Castilla (incluyendo La Rioja), datados en el siglo IX, alrededor del año 863. En estos textos, las palabras que originalmente se escribían con "F" en latín (como fabulare) aparecen escritas con "H" o en un proceso de transición. Este cambio refleja que la "F" inicial latina había evolucionado a un sonido aspirado (/h/ o /j/ suave), común en el castellano medieval. Con el tiempo, esta pronunciación aspirada desapareció del habla culta, quedando la "h-" como un mero vestigio ortográfico mudo hasta la actualidad.

Febrero (F latina)

1328 - Foz de la Vieja

1343- De la Foz

1399 - Foz de la Vieja

En las imágenes anteriores se puede ver como la F latina en la antigüedad, se muestra como una doble F, con la similitud de la H actual. De este modo, el nombre "Foz" pertenecería al grupo de haches en español, que se debe a la conservación en la escritura de la h- procedente de la antigua aspiración de f- inicial latina ante vocal, característica del español medieval como: hacer (del lat. facĕre), harina (del lat. farīna).

1414 - Lugar de la Foz

1609 - Oz Vieja

En 1792 (S. XVIII), bajo el mandato de Carlos IV, aparece un documento traducido de 1370 donde si le dan pronunciación a la F como Foz, es una traducción escrita literalmente, pero no es correcta fonéticamente. 

1792 - Foz de la Vieja

la vieja

El sustantivo complementario «La Vieja» aparece por primera vez sobre el siglo XII - XIII, se documenta por primera vez el 14 de abril de 1212 como Foz la Vella, mencionándose dos veces en el mismo documento, en una disputa sobre cómo se distribuirían y pagarían los diezmos cada una de las aldeas pertenecientes a la Comunidad de Teruel. Es Hoz la Vieja, y no Hoz la Villa ni Hoz de la Vieja.

Este desarrollo coincide con el proceso posterior de la Reconquista Cristiana de las tierras turolenses, que tuvo lugar entre 1118 (con la caída de Zaragoza) y 1171 con la fundación de la Ciudad de Teruel para repoblar la zona y controlar el territorio reconquistado frente a los musulmanes. Tras la conquista de estos territorios, se produjo un importante movimiento demográfico de familias del norte de la península hacia el sur, lo que impulsó la repoblación de las aldeas existentes y la fundación de nuevos asentamientos.

En Aragón se localizan otros topónimos que comparten la raíz «Hoz» o «Foz». Entre los documentados se encuentran: Hoz de Barbastro, Salinas de Hoz, Hoz de Jaca, Foz-Calanda o Fonz.

El complemento «La Vieja» se añadió en el siglo XIII para diferenciar la localidad de otros topónimos similares, haciendo referencia a su antigüedad histórica. El uso de «La Vieja» como descriptor de un pasado histórico remoto es una práctica común en la toponimia española, véase Castilla la Vieja, Andorra la Vieja o Calatrava la Vieja. Este pasado histórico vendría de su origen, bien podría tener su origen en el movimiento de población desde el poblado íbero del El Pozuelo al asentamiento definitivo en el lugar actual del municipio o en un asentamiento estable romano en lo que denominamos el barrio alto, dados los hallazgos arqueológicos encontrados en la parte alta del municipio.  Esto demuestra que la localidad ya tenía un pasado histórico en el siglo XII, confirmando su considerable antigüedad.

Aunque no se dispone de información documentada sobre el periodo de presencia musulmana en la zona, sí se sabe que tras la liberación de La Foz en 1158, la aldea fue repoblada. Aproximadamente en 1170, aparecen documentada la primera línea de infanzones (hidalgos) que se asentaron en la aldea. Esto confirma la existencia de un núcleo de población estable en ese momento, previo al proceso de repoblación cristiana.

1336 - Foz de la Viella

S. XV - Foz de la Vieja

1472 - Foz de la Viella

Existían diversas teorías sobre la evolución del sustantivo, desde sus variantes en otras lenguas romances «Viexa», «Viella», «Villa» y, finalmente, a «Vieja». Sin embargo, un análisis riguroso demuestra que estas descripciones se mezclaron durante siglos y que la variación se debe, fundamentalmente, al idioma en el que está redactado cada documento y no a la evolución de Viela a Vieja. El nombre en castellano «Foz la Viela» aparece documentado por primera vez en 1280. La denominación exacta fluctuó durante siglos según la lengua del registro: por ejemplo, se documentan «Foz de la Vieja» en 1478,  «Foz de la Viella» en 1482 y «Foz de la Viexa» en Fogaje de 1495.

 

1478 - Foz de la Vieja

1482 - Foz de la Viella

1486 - Foz de la Viella

la hoz de la vieja

El topónimo "La Hoz de la Vieja" resume la evolución lingüística e histórica del lugar: el nombre principal deriva del latín faux, faucis, que evolucionó a la forma medieval "Foz" (significando valle estrecho) y finalmente a la forma normativa "Hoz". Este cambio refleja la transición ortográfica del español, donde la "f-" inicial latina que no se pronunciaba se regularizó como "h-" muda en el siglo XVI. La adición del sufijo "La Vieja", incorporado en el siglo XII, sirvió para diferenciar la aldea y remarcar su antigüedad histórica respecto a otros asentamientos.

04/06/1291 - La Foz

04/06/1291 - La Foz de la Viella

26/11/1328 - Foz de la Vieja

15/05/1336 - Foze de la Viella

1730 - Lugar de Laoz

1767 - Laos y Armillas

1767 - La Hoz de la Vieja

24/06/1798 - La Hoz de la Vieja

28/11/1803 - La Hoz de la Vieja

la leyenda más popular sobre el nombre

El origen del topónimo La Hoz de la Vieja se nutre de múltiples historias, pero la versión más popular y aceptada como oficial se basa en un documento histórico clave. Se trata de un escrito del alcalde José Royo, fechado el 19 de abril de 1876 y custodiado en el Archivo Histórico Nacional sobre el sello del Ayuntamiento.

Dicho documento explica el simbolismo del sello municipal —que muestra dos hoces— mediante una leyenda local. Según este relato, antes de la fundación del pueblo, una anciana residía en una masía del lugar. La mujer poseía dos hoces que los transeúntes intentaban tomar prestadas para cortar leña. Sin embargo, la anciana se resistía a cederlas, ya que las reservaba exclusivamente para la poda. Las constantes provocaciones y la disputa por las herramientas dieron lugar al nombre popular: "La Hoz de la Vieja".

Más de novecientos años bajo la denominación de La Hoz de la Vieja.

Información extraída de DARA Documentos y Archivos de Aragón. Real Academia Española. Ortografía de la Lengua Española. Archivo Histórico Nacional. Textos de Pascual Martínez Calvo.